Corbalán: “No me iba a quedar en el baloncesto teniendo otras opciones”

Nunca fue un hombre que destacara por la altura, es lo que tiene ser base. Pero tampoco le hizo falta, sus jugadas y su mente privilegiada para el baloncesto, ya hablaban por él. Aun habiendo pasado casi 30 años desde que Juan Antonio Corbalán colgara las botas, el madrileño sigue manteniendo aquel talante, que tanto le caracterizaba dentro de la cancha. Quién le iba a decir a este influyente doctor que aquello por lo que ha pasado a ser reconocido como uno de los mejores de la historia de España, ahora pasaría a un segundo plano en su vida. Centrado en sus aficiones más allá de lo deportivo, el laureado internacional y excapitán del Real Madrid opta por vivir al margen del baloncesto actual y seguir cumpliendo metas profesionales y personales. Desde su consulta, en la capital, nos atiende Corbalán.

 

El doctor Corbalán, durante un Congreso en Córdoba / EFE

No muchos conocen el perfil del Corbalán doctor. Es especialista en cardiología, ¿verdad?

“Sí, vengo de la cardiología pero realmente dedico a la valoración funcional de los pacientes, un equivalente a la medicina deportiva, pero no sólo para deportistas”.

En su momento tuvo que compaginar las competiciones con la carrera. Fue una generación en la que estudiaron casi todos sus compañeros…

“Hice mi primer contrato profesional a los 17-18 años justo cuando entraba a la carrera. Ahora se ve menos, porque el deporte se ha hiperprofesionalizado y porque hay muchos deportistas que no han llegado a la formación suficiente para entrar a ser universitarios. El deporte es cada vez más precoz y muchos niños olvidan la importancia de una formación reglada…”.

El momento de una retirada suele ser complicada, cuando dejó el baloncesto y optó definitivamente por la medicina, ¿no se le abrió a usted esa posibilidad de seguir vinculado al mundo del baloncesto?

“Yo no estuve afectado por dejar nada, yo lo dejé y ya está. Empecé muy joven a jugar y el destino me llevó a jugar muy pronto al nivel más alto. Empecé con 17 años en la Selección, cuanto todavía no jugaba en Primera División. Me llevaron prácticamente de mi colegio a la Selección nacional absoluta y creo que hice una correcta planificación. Yo quise ser siempre dueño de mi vida y me retiré porque estaba ya un poco harto, necesitaba hacer más cosas… Veía que me estaba comiendo mi vida y no hacía otra cosa que correr en calzoncillos detrás de un balón, que es algo muy digno cuando lo haces bien, pero yo necesitaba hacer otras cosas en la vida”.

Su retirada
“Siempre quise ser dueño de mi vida,
me retiré porque estaba un poco harto,
me estaba comiendo mi vida y no
hacía otra cosa que correr en calzoncillos
detrás de un balón (…). Necesitaba
hacer otras cosas”

Y desligarse de ese mundo, de su deporte…

“Me ofrecieron la posibilidad de quedarme como directivo, como médico… pero quería oxigenarme del mundo del deporte. Elegí irme. Tampoco veía compatible ser entrenador nacional y llevar una consulta, una vida, una familia, con tantos desplazamientos… Me retiré huyendo de esa vida, no me iba a quedar teniendo otras opciones. Es verdad que cuando no tienes otra posibilidad, lo lógico es seguir como entrenador o como directivo, esa es la salida fácil, lógica y también digna”.

Apostó por su carrera y por su familia y ahora tiene dos hijos, uno de los cuales, Nacho, he visto que también adquirió dotes en el baloncesto, ¿quiso seguir sus pasos?

“Nacho pudo haberlo querido y pudo tener esa oportunidad se truncó. eEra de los mejores de su edad en Madrid, pero tuvo una lesión muy grave (del ligamento cruzado de la rodilla) que le pilló en el último partido de la temporada en su último año como júnior y le hizo perderse la temporada siguiente. Perdió la conexión con un sitio que le permitiera un correcto desarrollo. Siguió jugando pero a otro nivel, sus aspiraciones bajaron mucho, se quedó en ligas LEB y EBA. Ahora se dedica al mundo de la moda y está muy contento y mi hija trabaja en temas de comunicación y marketing en una agencia”.

En lo que respecta a lo plenamente deportivo, me gustaría preguntarle por la actualidad del baloncesto en España, la ACB, ¿qué principales cambios ve con respecto a su época?

“Desde mi época las cosas han cambiado mucho, pero vivimos en un proceso de cambio permanente y hablar del cambio es una estupidez. Es un hecho y vivimos en él. El baloncesto se ha ido haciendo un deporte más profesionalizado, que cada vez afecta a más personas, más profesiones, organismos que sacan un beneficio político, económico, social… A una actividad que, en la época en la que yo jugaba era casi exclusivamente deportiva, se ha unido ahora el mundo del espectáculo, del negocio, como un producto que se vende y alguien compra. El niño que se recluta ahora es no desde un proceso de formación, ahora se busca y se fabrica un peón que va a servir para seguir manteniendo una industria deportiva. Es un modelo atractivo, ser un deportista famoso tiene mucha repercusión, es gratificante, pero ha cambiado radicalmente la visión del inicio. Antes eran niños que se divertían, que llegaban a un buen nivel y que fichaban para una competición doméstica y ahora son niños que se forman para ser actores de un negocio, que se llama deporte pero podría ser el circo o actuaciones de cantantes y ahora se aglutina en ese concepto tan genérico que se llama espectáculo”.

El baloncesto actual
“Ahora los niños se forman para ser actores
de un negocio, que se llamaba deporte, pero
podría ser el circo o actuaciones de
cantantes… Se aglutina en ese concepto
tan genérico del espectáculo”

No le veo demasiado contento con el modelo actual y este concepto del ‘deporte espectáculo’…

“Ni mucho menos. Soy nostálgico, me gusta recordar los momentos que he tenido pero soy conocedor de que estamos en un mundo de cambio y las cosas van por donde van y se acabó y al que le guste bien y al que no, que se vaya, pero no reivindico que la vida sea como hace 40 años. No estoy más contento con mi baloncesto que con este. Pero todo lo que tiene el baloncesto ahora de más, también ha sido en detrimento de otras parcelas que antes teníamos y ahora no, como el tema de la formación, por ejemplo. Ahora es difícil encontrar a un deportista que sea universitario o que tenga una proyección más allá de la deportiva”.

Corbalán durante un encuentro de Copa de Europa, en 1985 / EFE

¿Cree que aquí en España se podría exportar el modelo de la NBA?

“El modelo de la NBA ya está copiado, pero con menos éxito, porque todos los grandes jugadores se van a Estados Unidos. Cuando yo jugaba, en Europa jugábamos una competición donde estaban los mejores europeos, ahora no. Ahora los mejores 60 de Europa está en Estados Unidos. De alguna forma, las ligas que se juegan en Europa, son segundas divisiones de una liga madre, que es la NBA”.

¿Cree que en España en algún momento el baloncesto podría desbancar al fútbol?

“No, ni creo que sea factible ni creo que cambiara nada. ¿Qué más da que haya uno que sea más dominante? Siempre habrá algunos deportes que, por ser capaces de aglutinar a más aficionados, estarán por encima del resto, pero no creo que el modelo sea decir que queremos ser los mejores, sino ser un modelo que ofrezca un buen servicio a los niños y que tenga una buena estructura para que los aficionados los puedan seguir. El puesto es una estupidez. En España se repite año tras año que el modelo del fútbol es el modelo del éxito y estoy en total desacuerdo”.

Dicotomía baloncesto-fútbol
“El puesto del deporte es una estupidez.
En España se repite, año tras año, que el
modelo del fútbol es el del éxito
y estoy en total desacuerdo”

Pero la realidad en este país es que ni siquiera un Real Madrid-Barcelona en baloncesto es capaz de copar el aforo del WiZink Center…

“Pero once o doce mil personas es mucha gente para ver un partido de una segunda división mundial. En el mundo entero en ese momento podría haber 30-40 partidos iguales, no era una exclusividad, un festival, no era un concierto de Madonna… Era un partido más que se repite al año 5-6 veces entre equipos que son de lo mejor de una división que está por debajo de la mejor. Para mi, un partido que es capaz de meter a once mil personas, más el porcentaje, muy pequeño por cierto, de los que lo ven por televisión, está muy bien”.

¿Va mucho a ver los partidos al Palacio de los Deportes (WiZink)?

“No, voy poco, porque mis ocupaciones no me permiten estar pendiente de unos horarios que cada vez son más cambiantes y, además, según pasan los años me voy dando cuenta de que tengo muchas más aficiones en la vida que la de ver un partido de baloncesto. Si puedo lo veo, pero prefiero verlo por televisión por comodidad”.

¿Si tuviera que formar un quinteto ideal de jugadores de su época, cuál sería?

“Es difícil… No voy a hablar del base, me voy a excluír. Después endríamos que hablar de Llorente, Solozábal, Costa, Creus…”.

¿No se incluiría entonces?

“Bueno, no me incluiría porque no se puede ser objetivo estando entre las opciones. Así que declaro abierto el puesto de base. Como alero, no podrían faltar ni Brabender ni Epi, eran los dos grandes que hemos tenido y como pívots a Fernando Romay y Fernando Martín. Quizá ese sería mi quinteto”.

¿Y de la liga española actual?

“Pondría a Navarro, que ha sido muy decisivo, a Llull, al ‘Chacho’ Rodríguez… En cuanto a los pívots españoles buenos, creo que están todos en Estados Unidos, los que están aquí son casi todos extranjeros. Rescataría a algún Hernangómez, a cualquiera de los Gasol y como base, a Calderón”.

Algunos de los que ha mencionado, los ha repescado de la NBA, ¿le hubiera gustado a usted pasar por aquella liga?

“Sin duda, es una experiencia única, pero en aquella época, la NBA estaba muy lejos. El 80% de las personas, cuando yo empecé, no sabían que existía la NBA ni sabía que existía Estados Unidos. España era un país aislado por 50 años de franquismo. Era otro continente y otra época. Si hubiera tenido un período de adaptación universitaria previo, podría haber tenido una cierta presencia. Algunos entrenadores americanos prestigiosos que me vieron jugar, como Bobby Knight, me dijeron que yo hubiera tenido sitio allí, pero eso queda para la historia. Yo agradecí que me vieran con esa capacidad y con eso fue suficiente, porque fui suficientemente feliz en el baloncesto que me tocó jugar”.

La NBA
“Me dijeron que hubiera tenido sitio allí,
pero eso queda para la historia. Agradecí que
me vieran esa capacidad, pero fui
suficientemente feliz en el baloncesto
que me tocó jugar”

El excapitán blanco, Corbalán, levanta la Copa del Rey de 1984, tras ganar la Joventud / EFE

¿Con tantos títulos en su palmarés, con el Real Madrid, con la Selección… Considera que le quedaron cosas por hacer?

“Muchísimas, todavía me quedan. La vida no es lo que se consigue, es lo que te queda por conseguir. Yo fui muy bueno como base, pero me hubiera gustado ser pívot o el mejor entrenador de España o el mejor tirador de Europa… La inteligencia está en saber qué cosas tienes que quitar de esos sueños y no renunciar a nuevos sueños y yo siempre ha actuado así. Nunca he gastado un minuto de mi tiempo en pensar en lo que me hubiera gustado ser, con la cantidad de cosas que me gustaría hacer todavía…”.

¿Alguna factible para un futuro reciente?

“Millones… En Medicina, luchar contra la obesidad. Me encantaría encontrar una solución para que nuestros niños entendieran que vivir sano no es incompatible con morirse de asco. Se puede hacer todo con un criterio inteligente. Pero parece que hay una etapa en la vida en la que parece que para ser el mejor tienes que ser el más malo, o quedarte todos los días hasta las seis de la mañana… Pero también me gustaría ser un gran explorador, ir a la luna, subir al Everest. Hay muchas cosas que sé que no voy a poder hacer pero que me hubiera gustado, pero también hay otras muchas que todavía puedo hacer y que el día de mañana te diré si las he hecho o no”.

 

 

Una respuesta a “Corbalán: “No me iba a quedar en el baloncesto teniendo otras opciones””

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *