Los Cavs no levantan cabeza

Ni siquiera ‘El Rey’ pudo vaticinar esto y, mucho menos, intentar frenarlo. Los Cavaliers encadenaron esta madrugada su tercera derrota consecutiva, además, de forma desastrosa, acumulando errores defensivos, fallos en tiro y dejando que unos Pacers que parecían incapaces de llevarse esta victoria, se alzaran con una remontada icónica en casa (97-95). No fueron suficientes los primeros parciales de hasta 22-0 para los de Cleveland en los primeros minutos, ni siquiera los mates estratosféricos de Lebron, que acabó el duelo con 27 puntos en su cuenta personal, 11 asistencias y 8 rebotes. Esta madrugada (1:00 hora española), la suerte estaba echada.

Parecía inexplicable en los últimos compases, cómo los Cavs pudieron pasar de una diferencia de hasta 22 puntos a su favor a empatar en el electrónico a 74, al término del tercer cuarto. Este fue sin duda, el centro del huracán. Segundos después, 76-74, los Pacers se adelantaban por primera vez en todo el encuentro. Enloquecía el Bankers Life mientras los rivales se echaban las manos a la cabeza. Una situación que hizo perder los nervios hasta a un “perro viejo” de las canchas como es Lebron, que protagonizó más tarde uno de los momentos más negros del partido, durante un pique con Stephenson, quien acabó siendo uno de los ases en la manga de los Pacers. Para entender toda esta agonía haría falta retroceder hasta el inicio.

Los Cavaliers necesitaban una alegría después de perder dos partidos consecutivos y desde el quinteto inicial, por cierto con el español Calderón como titular, lo sabían. Como si de un videojuego se tratase, los primeros minutos se vistieron con un incesante ir y venir de puntos para los visitantes, con ‘delicatesen’ incluídas made in ‘23’. De estos alley-oop que todos saben que protagonizarán al día siguiente los resúmenes de la jornada de la NBA. Parecía un juego de niños, ante unos Pacers que no se dejaban ver y, de hecho, apenas tocaban balón. La estela de Lebron crecía, haciendo escuela en el más joven del equipo en pista, Osman, que intentó imitarle con otro mate. Todo ello mientras Calderón no dejaba de sumar minutos y brillar como hacía tiempo que no lo hacía, partiendo al descanso con 8 puntos, el tercer mejor anotador del equipo y brillando con sus asistencias.

Ese resultado, el 58-44 con el que partieron al descanso, sería la última alegría para los Cavs. Crecidos por jugar en casa, los de Indiana cambiaron el semblante y entraron a la cancha con el gesto serio. Las mejoras en el trabajo defensivo, unidas a la falta de acierto de los rivales y a la pérdida de ritmo del partido, dieron aire y espacio a los locales y convirtieron el Bankers en un infierno para los de Cleveland. La tensión crecía y ahora era el banquillo visitante el que se tapaba con la cabeza con la toalla para intentar asumir esa nueva derrota en la fase regular de competición. Con malos datos llegan ahora a su próximo duelo, nada menos que ante los Golden State Warriors el próximo martes. Rival potente, que aunque con bajas de renombre como la de Curry, ya le ha hecho oler la derrota esta temporada.

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