El Valencia se rinde al Estudiantes

Cuatro años de sequía. Cuatro campañas en las que el Estudiantes no lograba alzarse con la victoria casera frente al Valencia. Una maldición que vio su fin la pasada noche al vencer 73-71. Los de Txus Vidorreta partían como favoritos una vez más, con los de siempre: Rafa Martínez, Van Rossom, San Emeterio… En principio contra un Estudiantes alicaído en lo que a la tabla de la ACB respecta, después de tres jornadas encadenando derrotas. Sin embargo, no le faltaron las ganas para hacerse notar desde el minuto uno, consiguiendo hacerse al término del primer cuarto con un marcador igualado a 21.

Un electrónico que se fue balanceando durante todo el encuentro, aunque con mayor predomino de los

Brown pelea un balón con Pleiss / EFE/J.J. Guillén
Brown pelea un balón con Pleiss / EFE/J.J. Guillén

taranjones, que llegaron a ponerse hasta 10 puntos por encima. El conjunto colegial no encontraba la fórmula para frenar las tergiversadas jugadas de un Pleiss más pletórico que de costumbre, que acabó por ser el hombre más destacado del Valencia con un doble doble (12 rebotes y 21 puntos) y 26 de valoración, MVP indiscutible del partido. Aun con la faceta más versátil del pívot alemán sobre la cancha, uno de los puntos fuertes del Estudiantes estuvo en saber mantener la calma y, sobre todo, la actitud que le permitiría no alejarse demasiado en la diferencia de puntos.

Aunque no era suficiente, pasaban los minutos y, a este Valencia con protagonista incluido, se le sumaba el abrumador desastre en el porcentaje de los triples del conjunto local: que llegó a ser de un 24% a la postre. Y, a pesar de ello, los de Salva Maldonado parecían seguir empecinados en imponerse desde el perímetro. Ya sea por insistencia o por un guiño de alguna deidad, precisamente fue un tiro de tres el que encumbró al Estudiantes en el último cuarto. Todo lo que no supieron leer durante el encuentro lo demostraron en estos últimos 10 minutos, con un parcial de 23-15 que les alejó del abismo.

Y, si los valencianos tuvieron un nombre destacado, los locales no pudieron ser menos, aunque en este caso serían dos.  Los que hicieron de sus peripecias un fin de partido muy alejados de la tónica que estaba manteniendo el Estudiantes. Suton y Brown, Brown y Suton. Ambos con 15 puntos y ambos llamados a tirar del carro. El partido era otro cuando los dos compartían espacio en la cancha y más cuando Suton aprovechaba su altura para recuperar balones (hasta 7 rebotes) y su compañero sentenciaba con tapones contundentes y, sobre todo, con el triple final. El que levantó a todo el WiZink tras unos últimos minutos agónicos a diferencia de un punto, el que puso en pie al banquillo, el que volvió a traer la alegría al equipo y, sobre todo, el que les hizo revivir y darse cuenta de que, por fin, la deuda estaba saldada.

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