Kuki, decidido a renunciar a la Selección Española

El canterano malaguista, hijo del internacional uruguayo, Zalazar,  asegura que luchará por vestir la elástica charrúa

Había oído hablar mucho sobre él y eso es algo que no me suele gustar. Llegas a un lugar con las expectativas rozando el techo y lo más probable es que acaben enterrados bajo una losa del suelo. Con él no fue así. Recuerdo que, cuando vi por primera vez a Kuki Zalazar vestía la camiseta de la Selección Española Sub17, en un amistoso frente a la selección alemana y su estatura por aquel entonces me hacía ver que sería un buen pelotero, que quizá las batallas cuerpo a cuerpo todavía le quedaban un poco grandes. Me lo pintaron como “la perla blanquiazul”, ya que procedía del filial malaguista. Qué menos si venía de donde venía. Hijo de Zalazar, el internacional uruguayo en los 90’. Prácticamente, aquel chaval estaba obligado a destacar. La pregunta era si él estaba dispuesto a luchar por ello o, como tantas otras promesas, se perdería en el camino.

Los que lo viven desde dentro, lo saben. El fútbol hace que vivas con mayor intensidad, que aprendas a tomar decisiones rápidamente y que sus consecuencias pueden cambiar tu vida en menos de un minuto. Algo que Kuki aprendió desde bien pequeño, cuando, viviendo en Albacete, donde reside su familia desde que se trasladó a España desde Motevideo (Uruguay) optó por trasladarse solo a Málaga a los 14 años para labrarse un futuro en el club que apostó por él. Desde entonces, le acompañan convocatorias con la selección nacional desde los 15 años y también pretemporadas con el primer equipo blanquiazul desde la misma edad. Así, sucesivamente, hasta lo más reciente, en mayo del pasado 2016, cuando acudió a unos entrenamientos con la Sub19. Entonces, algo cambió. El delantero, molesto por el trato recibido tras esta última convocatoria, unido además al creciente interés que le llega desde Uruguay, ha hecho que sus prioridades comiencen tornar la balanza. “No hay ninguna decisión tomada aún, pero lo más seguro es que renuncie a la selección española”, se sincera Kuki.

Y es que parece que su faceta uruguaya empieza a coger fuerza. “Lo tengo prácticamente decidido. Llevo mucho tiempo dándole vueltas, no es una decisión fácil. Tampoco los he rechazado, porque no me han llamado, pero si me llamasen diría que no, que querría esperar a Uruguay”, argumenta el canterano. Puede que no volvamos a verle vistiendo ‘La Roja’, pero llevar la elástica celeste supondría algo más que prestigio para él. Implicaría seguir el camino de su padre. “Para él significaría mucho, ver a su hijo ahí siguiendo sus pasos…”, explica Kuki, que ve a este, prácticamente, como su maestro en lo personal y profesional. “Él nunca se pierde ni uno de mis partidos, hace tres horas de viaje para venir a verme. Todo lo que sé es gracias a él. Desde pequeño en casa me enseñaba a controlar, pegarle y moverme… Todo”, expresa. Esta sensación, unida a la insistencia de los jugadores charrúos del Málaga (Chory Castro, Santos y Ricca), con los que mantiene buena relación, han acabado por terminar de decantar al joven: “Me despertaron mi vena uruguaya”, comenta.

Su cesión

A pesar de sus 19 años, su madurez deja entrever su fuerte personalidad. La misma que sacó a relucir al final de la pasada campaña, cuando, junto a su padre, decidió que no podía seguir formando parte de un filial. Él quería empezar a despegar. “Quería salir, lo necesitaba. Necesitaba sentirme parte de un primer equipo, sentirme importante. Llevaba ya tres años en Tercera y yo ya quería dar un paso más. Quería cambiar de aires”, se sincera el joven jugador. Y así fue, después de sobreponerse a una lesión que arrastraba desde Málaga, Kuki ha conseguido asentarse en la titularidad de su nueva casa, en la que se encuentra cedido, el Cartagena, en Segunda B. Y no sólo eso, sino que ya es el segundo delantero del conjunto con más minutos de la temporada, después de Isaac Aketxe, cuyo hermano juega en el Athletic. Todo ello, siendo además, el más joven de la plantilla. “Convivir con jugadores mayores, con experiencia en Segunda y Primera me hace aprender mucho. Además, me transmiten mucha confianza y eso es lo más importante para un jugador”, asegura.

Con los pies en la tierra y la cabeza bien alta, Kuki tiene claras sus prioridades y sabe que primero, debe centrarse en destacar en su liga. Tal vez, el rodearse con gente mayor que él, sumado al hecho de que vive solo, le ha hecho reflexionar. Intento hacer buena temporada para que me vean. Ya han venido ojeadores en partidos anteriores y me han llamado de la Academia. Eso me gusta, me hace ver que me están siguiendo”, se sincera el jugador, con atisbos de alegría. El tiempo decidirá, aunque él ya lo ha hecho. En su interior, quedan escasos restos de un niño, el hombre que está construyendo ya ha ganado terreno. El que siempre se pone primero la bota zurda, el que entra al césped con la derecha, se santigua y mira a la grada buscando la aprobación de su familia. El que quiere seguir los pasos de su padre, dispuesto incluso a mejorarlos. Porque Kuki estaba y está destinado a destacar y, de momento, lo está consiguiendo.

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