Un partido, dos perdedores

MARINA RIVAS / En Twitter:  @MarinaRivasG

 

Dum excusare credis, accusas. Cuando crees estar excusándote, estás acusándote. Llevaba días inmersa en una especie de campaña electoral, escuchando, viendo, leyendo datos. Todo datos, en su mayoría sin sentido. Datos que, de una u otra forma, me afirmaban que este sería el partido del momento, en el que se medirían dos equipos de los grandes, el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Dos de los referentes, para clamar su supremacía el uno sobre el otro y acabar con el liderazgo en solitario de un Barcelona que se está malacostumbrando a descansar entre nubes. Era un día llamado a trascender, el primer derbi del Wanda. Tantas cosas que pudo haber sido y no fue… Sencillamente un día que no pasará a la historia y eso, para un futbolista, es un fracaso.

Empecé a escribir estas líneas durante el partido, en torno al minuto 70, cuando ya daba por sentenciado a cero el encuentro. Todavía faltaría alguna entrada más, alguna digna de tarjeta, pero desistía de prestar más atención de la cuenta a aquello. Y parece que poco después algunos aficionados parecían oírme, cuando en lugar de clamar que apoyaban a su equipo hasta el final, decidían levantarse para ir a desencajar su vehículo del aparcamiento. No vaya a ser que luego les pillase caravana volviendo a casa. Si quisiera haber visto un combate, podría haber buscado la repetición de algún Mayweather-Pacquiao. Al menos ahí se pegarían con sentido.

Balonazo a Benzema en la cabeza, entrada de Savic a Kross, amarilla a Carvajal, después a Nacho… Sin hablar del tabique nasal de Ramos, que en paz descanse tras la patada voladora de Lucas. Eso sí, sin pena alguna, porque esto es un derbi. Aquí hay que llegar preparados para la lucha, para derramar sangre, literalmente. Podéis hacer lo mismo en casa, dejad a vuestros hijos que se peleen, que se peguen, porque eso es lo que suelen hacer los hermanos. Es lo natural. Más de uno creyó que ese tabique pudo ser casus belli para que el Real Madrid tomara las riendas más tarde y diese lugar a algún ‘vis a vis’ entre el balón y las redes. No fue así.

No sé si hacen falta datos para ver lo que cada uno ha recorrido, cuántos pases malos se han contado, cuántas veces se ha quejado Griezmann al colegiado o cuántos músculos se mueven en la faz de Cristiano cuando falla un tiro a puerta. Pero, desde luego, no hacen falta para darse cuenta que lo que hizo falta en este derbi fue alguna ‘santiaguina’ en el descanso, en busca de la reacción inmediata o algún Juanito, o un Luis Aragonés, que se desvivieran por variar el resultado… Y no por ensombrecer al rival. Hizo falta cordura, hizo falta pensar, razonar, buscar soluciones, no excusas. Imponer autoridad. Un empate no es una victoria, no de esta manera. Hoy sólo hubo perdedores.

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