Entre cigarros y tortugas

Ma encendía una y otra vez su cigarro mientras ellas corrían sin cesar, a la espera de que en alguno de aquellos sufridos kilómetros llegara un merecido descanso o, al menos, algunas palabras por parte de su entrenador que hicieran que aquella escena mereciera crear un recuerdo satisfactorio. Aunque lo único satisfactorio de todo aquello, fueron los resultados pero, ¿a qué precio?

Ma Junren es conocido como uno de los entrenadores de atletismo de fondo y medio fondo más severos y polémicos tanto de la historia de China como como de todo el mundo. Bajo sus órdenes, numerosas atletas llegaron a lo más alto, incluso llegando a batir récords a nivel mundial. El “Ejército de Ma”, como es popularmente conocido, debe su nombre  a que reclutaba a sus deportistas, las escogía y las hacía formar parte de su equipo. Sólo quería a lo mejor de lo mejor. Pero ellas vivían en una constante pesadilla y a edades muy tempranas (en torno a los 12 o 13 años las más jóvenes). Vivían en un entrenamiento cuartelario, les cortaba el pelo (fruto quizá del recuerdo de su pasado en el ejército) e incluso les prohibía tener pareja.

La fecha más destacada para las chicas de Ma fue, sin duda, el Mundial de Atletismo de Stuttgart en 1993, donde China rompió los esquemas alzándose en lo más alto del podio femenino en las pruebas de 1.500 metros lisos, 3.000 ml y 10.000 ml. Todas ellas, discípulas del tirano entrenador. Los datos se dispararon durante años, por lo que empezó a sospecharse sobre los extraordinarios resultados.

Poco después de aquello, salieron a la luz algunas de las pautas que seguían las atletas chinas, tales como tomar sopa y sangre de tortuga o preparados cuya base se fundamentaba en hongos fermentados de gusanos. Aquello revolucionó la prensa mundial y llegó a hablarse de dopaje en una época (años 80 y 90) donde volaban este tipo de escandalosos casos, especialmente en la sociedad atlética femenina china. Sin embargo, ante la prensa, Ma Junren insistía fervientemente en que el éxito de su ejército se debía a la buena alimentación y al trabajo duro, omitiendo todo lo que se escondía detrás de aquello.

Palabras que algunos expertos en nutrición y psicólogos defienden al analizar diversos factores. En primer lugar, la alimentación que llevaban, basada en una alta ingesta de carbohidratos, que acrecentaba su energía y su masa muscular. Por otro lado, los duros entrenamientos diarios de alrededor de 40 kilómetros que se veían obligadas a realizar y, además, en una zona de altitud. Y todo ello teniendo en cuenta que una quinta parte de la población femenina mundial es china, por lo que podría existir una mayor probabilidad de que existiesen mejores atletas. Pese a estas teorías, la controversia era clara y, a día de hoy, todavía sigue existiendo.

Éramos unas quince atletas, todo chicas, porque Ma no quería hombres”, argumentó Liu Dong, exatleta de Ma y campeona del mundo en los 1.500 ml en el famoso Mundial de Stuttgart, en una entrevista que concedió a El País. En esta, reconoció los duros entrenamientos que realizaban y lo polémicos que podían llegar a resultar sus métodos. Es por ello que acabó por dejar el equipo, al igual que el resto de sus compañeras, algunas de las cuales, no pudieron aguantar esa extrema presión y llegaron a intentar suicidarse, como es el caso de Dong Yanmei, o incluso, llegaron a hacerlo directamente.

Hoy, Liu es entrenadora en España y forma una de las parejas más peculiares del atletismo, junto a Luis Miguel Landa, quien fuera entrenador nacional y uno de los responsables técnicos de la Real Federación Española de esta modalidad. Ambos llevan a cabo proyectos juntos y, a pesar de los duros momentos que vivió junto a Ma, grandes atletas como ella, continúan manteniendo viva su pasión por este deporte.

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